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martes, 23 de febrero de 2016

35 AÑOS DEL 23 F

 La mayoría de los personajes claves de aquella jornada histórica han desaparecido de la escena política o han fallecido, pero cuando llega la fecha aún rememoran lo acaecido aquel día, a pesar de la fragilidad de memoria que tienen los españoles con los sucesos políticos.

A 18.23 horas, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero irrumpió al frente de 200 guardias civiles en el hemiciclo, donde se votaba la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo. Tejero, sentenciado a 30 años de prisión por un delito de rebelión militar, fue el último de los condenados en salir de la cárcel, en la que permaneció quince años y nueve meses, y es de los pocos golpista que continúa vivo:

MI VECINO "el golpista" (EL PAÍS)
Viví en Madrid entre 2002 y 2006, mientras estudiaba la licenciatura en Filosofía en la Complutense. Hasta entonces había vivido siempre en México, donde nací, y conocía poco España, de visitar a mi familia durante algún verano. Educado en un colegio de exiliados republicanos en la Ciudad de México, y criado al fragor de las discusiones sobre el franquismo sostenidas por mis abuelos, mis nociones de la historia política española, sin embargo, se detenían en los años oscuros de la posguerra, y muy poco sabía yo sobre la transición democrática y aquel célebre intento por sabotearla.

«Tendrás un vecino notable», me dijo mi abuelo, «el cabrón ese de Tejero, que vive en el departamento de abajo»
Mi abuelo tenía un departamento en la glorieta de San Bernardo, en los edificios Princesa, y tras unos meses de negociaciones me permitió ocuparlo. «Tendrás un vecino notable», me dijo con su característico sarcasmo, «el cabrón ese de Tejero, que vive en el departamento de abajo».
Me acostumbré a verlo a veces en el elevador, o atravesando el patio principal de la comunidad, o entrando por el portón de Santa Cruz de Marcenado. Pero Tejero no era el vecino que más destacaba en los edificios Princesa —construidos en 1975 como viviendas para militares— sino yo: el único extranjero, el único joven, el único estudiante entre una población más bien envejecida y más bien conservadora.
No hice muy buenas migas con los vecinos, pero uno de los porteros del edificio me adoptó como confidente. Había sido guitarrista de Raphael durante los años 60, como demostró con orgullo llevándome varias fotografías en las que se lo veía junto al cantante —que hoy luce más joven, milagrosamente—. Ese portero era el encargado de llamar a la policía si algún coche sospechoso se detenía junto a la entrada: un edificio de militares retirados, con un habitante de tan infausta memoria como Tejero, era presumiblemente un blanco apetecible para la ETA, según me explicó.
A lo largo de esos años me dediqué a mirar obsesivamente las imágenes del fallido golpe, fijándome especialmente en el rostro de mi vecino, en su postura corporal mientras apuntaba la pistola hacia los diputados. Paralelamente, me obsesionó también la idea de saber más sobre la vida de Tejero en el presente. Intenté en vano obtener información a través del portero, a quien sólo le interesaba rememorar sus tiempos con Raphael. (No fue sino hasta que leí, años después, el estupendo libro de Javier Cercas, Anatomía de un instante, que di por satisfecha mi curiosidad en torno al bigotudo señor del departamento de abajo.)...

Quizás no fue tan buena idea revelar la identidad de mi vecino durante la única fiesta que organicé
Quizás no fue tan buena idea revelar la identidad de mi vecino durante la única fiesta que organicé ahí. Desde mi percepción extranjera, jamás hubiera sospechado que aquel suceso de 1981 despertaría aún reacciones violentas entre un grupo de universitarios que ni siquiera habían nacido en aquel entonces. Pero mis compañeros de jolgorio parecían vivir en un presente ampliado que incluía no sólo algunos episodios de 1981, sino también algunos de 1936, y la noticia de que a pocos metros dormía Tejero inflamó sus alcoholizadas imaginaciones. «Vamos a despertarlo y le pegamos de hostias», propuso el más osado. Desde luego, la épica de hacer justicia excitó también mis emociones de veinteañero, pero no quería perder el derecho a vivir en aquel piso, así que procuré calmar los ánimos y convencí a mis amigos de que en vez de confrontar al golpista podíamos mandarle mensajes con aviones de papel desde el balcón. Confiaba en que el estado etílico de la reunión entorpeciera la maniobra y que ninguna amenaza de muerte alcanzara el balcón de Tejero. Pese a ello, escribí yo mismo un mensaje, de intención más bien paródica, y lancé mi avioncito de papel. Decía solamente “Que se sienten, ¡coño!”
Nunca dejó de sorprenderme que la Historia y mi vida cotidiana se entrelazaran de un modo tan insospechado. Los protagonistas de la Historia, pensaba, pertenecían a un mundo paralelo, donde soportaban el castigo de su éxito o su fracaso rodeados exclusivamente de prohombres y villanos, jamás de anónimos lectores de Descartes como yo. Por el contrario, mi vecino golpista era un jubilado más de los muchos que me miraban con recelo en el elevador, lamentando en silencio que su inmaculada patria se hubiese degradado al punto de permitir que un joven mexicano viviera, como un espía, entre ellos.
Daniel Saldaña París (Ciudad de México, 1984) es autor de En medio de extrañas víctimas (Editorial Sexto Piso).





Jaime Milans del Bosch, capitán general de la II Región Militar, que impuso el estado de excepción en Valencia, el general de división del Ejército de Tierra, Alfonso Armada y el Jefe del Estado Mayor de la División Acorazada Brunete, José Ignacio San Martín, son algunos de los ya fallecidos.

El presidente en funciones en ese momento, Adolfo Suárez, y el que iba a ser investido también han muerto, así como otros protagonistas: el secretario general de la Casa de Su Majestad el Rey, Sabino Fernández Campo, el vicepresidente del Gobierno y teniente general del Ejército, Manuel Gutiérrez Mellado, el secretario del PCE y único diputado que permaneció sentado, Santiago Carrillo, o el presidente de Alianza Popular, Manuel Fraga.
El presidente en funciones en ese momento, Adolfo Suárez, y el que iba a ser investido también han muerto, así como otros protagonistas
Cuando media España oyó en la radio o vio la televisión la irrupción de Tejero en el Salón de Plenos y su grito de "todos al suelo", el presidente del Congreso era Landelino Lavilla y llamaba a votar al diputado socialista Manuel Núñez Encabo.

Todo el mundo recuerda a Gutiérrez Mellado, que se fue hacia ellos y fue zarandeado por Tejero, mientras varias ráfagas de subfusiles acribillaron la cúpula del hemiciclo y Suárez intentaba socorrerle. Horas después, tres escuadrones con blindados ocupaban las instalaciones de RTVE en Prado del Rey, por lo que TVE no informa sobre lo que ocurría y Radio Nacional sólo emitía música, hasta que a las 21.00 los militares se retiran.
Una imagen para resumir un país y un siglo: Tejero irrumpe en el Congreso de los Diputados, el 23-F de 1981. EFE

Heridos y evacuados

Los héroes y antihéroes de aquella jornada están muy presentes en la memoria colectiva, pero quizás no recuerden tanto que dejó algunos heridos y evacuados. Ocho diputados -Fernando Sagaseta, Asunción Cruañes, Gabriel Cisneros, José Antonio Trilla, Faustino Múñoz, José Rodríguez, Francisco Javier Sanz y Francisco Vázquez- recibieron asistencia por parte de los también diputados y doctores Donato Fuejo y Carlos Gila, así como por la médico Carmen Echave, que estaba en la tribuna de invitados y atendió a varios de ellos.
De los heridos, Cruañes, Muñoz, Rodríguez, Vázquez y Cisneros fueron conducidos a centros hospitalarios
Además, ella salió del Congreso a por medicinas y volvió con información para los diputados. Los lesionados sufrieron contusiones o heridas a causa del tiroteo inicial, del rebote de los casquillos o del desprendimiento de cristales y escayola.

De los heridos, Cruañes, Muñoz, Rodríguez, Vázquez y Cisneros fueron conducidos a centros hospitalarios, aunque éste, después de ser asistido por primera vez, se incorporó a su escaño y fue desalojado de nuevo por sentirse indispuesto otra vez. El senador David Pérez Puga también fue desalojado, mientras que el diputado Jesús Aizpun se negó, pese a que padecía afecciones cardiacas.

También tuvieron que ser atendidos tres invitados, que sufrieron cortes o contusiones en el tiroteo inicial. Precisamente con los tiros y su número ha habido polémica en estos años, ya que algunos han desaparecido y otros han aparecido debido a las diversas obras que se han practicado en el Palacio.

En las del verano de 2013 "desaparecieron" cinco impactos, pero se descubrieron otros ocho, lo que viene a ser una ráfaga de metralleta de los hombres de Tejero. Los técnicos del Congreso señalaron que había ocho tiros de más y constataron que ya no estaban diez de los impactos originales.

En un detallado informe fechado en diciembre de 1981, el arquitecto conservador del Congreso contabilizaba 37 impactos, ahora quedan 35, entre ellos, esos ocho que no se conocían hasta ese verano. La respuesta a esa "perdida" sería las sucesivas obras que se han llevado a cabo en el hemiciclo en esos años, ya que desde 1988 se han acometido importantes remodelaciones del Salón de Plenos.

 

 

miércoles, 28 de octubre de 2015

TAL DÍA COMO HOY

Tal día como hoy, en 1956, Televisión Española comienza sus emisiones regulares desde un chalet del Paseo de La Habana en Madrid. Esta primera emisión tuvo un alcance de 60 kilómetros, y tuvo un escaso seguimiento dado que solo había alrededor de 600 aparatos de televisión en toda la ciudad. Dicha emisión contó con la presencia del ministro de Información y Turismo, por aquel entonces Gabriel Arias Salgado, que pronunció las primeras palabras que retransmitió la cadena.

También un 28 de octubre, en este caso de 1848, se puso en funcionamiento la primera línea férrea de España, que constaba de apenas 30 kilómetros y que unía Barcelona con la localidad de Mataró. El primer viaje exento de ceremonias de inauguración tuvo una duración de 35 minutos, por lo que el proyecto fue considerado un éxito. Curiosamente, esta línea de ferrocarril no fue la primera inaugurada en la España de la época, pues ya en 1837 se había inaugurado en la entonces provincia de Cuba el trazado que unía La Habana con Güimes.

En 1886, en el puerto de Nueva York, el presidente estadounidense Grover Cleveland inaugura la Estatua de la Libertad, que fue obsequiada a la ciudad por el pueblo francés para celebrar el primer siglo de independencia de Estados Unidos. La inauguración fue celebrada por los asistentes con el lanzamiento espontáneo de confeti y serpentinas, siendo éste el primer espectáculo de este tipo de la historia.

viernes, 27 de marzo de 2015

HUEVOS DE PASCUA

La tradición de los huevos, muy arraigada en Estados Unidos, el centro de Europa e Inglaterra, empezó debido a que los cristianos católicos que seguían la abstinencia de la Cuaresma, no podían comer, entre otras cosas, huevos ni productos lácteos. Los seguidores de esta tradición guardaban los huevos, y para mantenerlos frescos los bañaban con una fina capa de cera líquida. Una vez terminada la Cuaresma, se reunían delante de la iglesia de su ciudad, y los regalaban. Con el tiempo, la iglesia católica fue cambiando las tradiciones, y hoy solamente recomienda la abstinencia de carne los viernes de la Semana Santa.
Sin embargo, la tradición de regalar huevos de Pascua siguió y de hecho continúa en muchos países del mundo. La única diferencia es que antes se pintaban y decoraban huevos de gallina y de pavo.



En cambio, hoy aunque se siguen regalando huevos de gallina en muchos países, desde principios del siglo XIX se regalan huevos de chocolate.

En muchas culturas, los huevos representan 'vida' y 'fertilidad', y tanto en Roma como en Grecia, se regalaban huevos pintados en las fiestas y festivales de primavera. Si hablamos de los huevos como símbolo cristiano, estos huevos tienen el sentido de una 'vida nueva', tal como significa palabra Pascua. Y muy relacionado también con la resurrección de Jesucristo.
Y el conejo, ¿qué pinta en toda esta historia? Pues el conejo ya ha sido una fantasía inventada por los padres para dar una pizca de ilusión al domingo de Pascua. Los niños creen que es el conejo es el  que trae los huevos. Los padres esconden los huevos de chocolate por el jardín o la casa y los niños van a buscarlos el domingo de Pascua.

domingo, 15 de febrero de 2015

Carnaval, Carnaval

El carnaval es, muy posiblemente, la fiesta  pagana que más personas celebran y disfrutan en todo el planeta. Son días de baile, disfraces y mucha diversión.
El hecho de disfrazarse, pintarse la cara y festejarlo es un acto que se remonta a la antigüedad y existen algunas evidencias de que el pueblo sumerio ya realizaba este tipo de  festejos hace 5.000 años.
Tal y como lo conocemos hoy en día, el carnaval es una continuidad de los antiguos Saturnales, las festividades romanas que se celebraban en honor al Dios Saturno.
A raíz de la expansión del cristianismo fue cuando más auge tomó y la fiesta adquirió el nombre de carnaval, teniendo como motivo principal el hecho de despedirse de comer carne y de llevar  una vida licenciosa durante el tiempo de Cuaresma.
Eran tres días de celebración a lo grande  en lo que casi todo estaba permitido; de ahí uno de los motivos de ir disfrazado, taparse el rostro y salvaguardar el anonimato. Hoy en día, esta celebración se ha alargado una semana, comenzando en la mayoría de lugares el Jueves Lardero.                                               
Esta despedida a la carne se realizaba los días previos al Miércoles de Ceniza, fecha en la que se daba comienzo a la Cuaresma; un periodo de cuarenta días (hasta el Domingo de Resurrección) que se destinaba a la abstinencia, recogimiento y el ayuno, acompañado de oraciones, penitencia y espiritualidad religiosa.
La etimología y origen de la palabra carnaval nos indica que proviene del término italiano  ‘carnevale’  y éste a su vez del latín ‘carnem levare’ cuyo significado es carnem (carne) y levare  (quitar): quitar la carne.
                                                                            

lunes, 8 de diciembre de 2014

CONSTITUCIÓN DE 1978

Una caja fuerte custodia y guarda como oro en paño los originales de las ocho Cartas Magnas que se han redactado en la historia de España

A espaldas de los leones del Congreso de los Diputados se encuentra la entrada principal de las Cortes, cuya puerta regia —decorada con molduras y cartelas, y adornada con clavos cincelados— solo se abre cada cuatro años cuando los Reyes inauguran la legislatura, y en las jornadas de puertas de abiertas que se celebra este fin de semana. El vestíbulo principal aguarda al otro lado. La caja fuerte del archivo del Congreso guarda como oro en paño los originales de las ocho Cartas Magnas que se han redactado en la historia de España.
Una estatua de mármol de Isabel II —bajo cuyo reinado se construyó el Congreso— recibe a los visitantes. Es una de las piezas más representativas de la escultura romántica, obra de José Piquer, y también de las más «viajeras». Originalmente se colocó en la entrada principal, pero con motivo de la revolución de 1868 se trasladó a los sótanos. Con la llegada de la II República, en 1931, se envió al Museo de Arte Moderno, y no fue hasta 1983 cuando volvió a ocupar su lugar original, donde se encuentra ahora. A sus pies, se exhibe un ejemplar de «la Pepa», sobre la mesa en la que en 1812 se firmó la Constitución.
El ejemplar de la Constitución de 1978 que protegido por la vitrina acorazada consta de 169 artículos, 4 disposiciones adicionales, 9 disposiciones transitorias, una derogatoria y otra final. Esto la convierte en uno de los textos más extensos del actual panorama europeo, ya que, la francesa de 1958, tiene 92 artículos; la Ley Fundamental de Bonn de 1949, tiene 146; y la Constitución italiana de 1947, consta de 139 artículos.
Ese ejemplar fue el que el premio Nobel Camilo José Cela se encargó de revisar gramaticalmente artículo por artículo. El escritor fue nombrado senador por el Rey en las primeras Cortes que se convocaban en plena Transición. «Como es de cajón, ignoro cómo acabaré portándome en el Senado, porque esto es algo ajeno al buen deseo. Yo tengo pocas ideas, pero claras, y pienso exponerlas mientras me dejen. Lo malo es que, a lo mejor, me acojono y me quedo más callado que un muerto. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Orígenes de Halloween

La palabra “Halloween” es una contracción de la expresión inglesa “All Hallow's Eve”. Literalmente, significa “Víspera de Todos los Santos”. Aparentemente, pues, esta celebración macabra y humorística anglosajona estaría vinculada a una fiesta solemne y considerada como de estricta observancia por la Iglesia Católica: el Primero de Noviembre, festividad de Todos los Santos. Pero esto no es del todo cierto.

¿Cuáles son los orígenes de Halloween? El verdadero origen de esta fiesta anglosajona es milenario y de variada procedencia. Halloween tiene una raiz céltica y otra romana. Los romanos dedicaban la fiesta denominada Feralia al descanso y la paz de los muertos, haciendo sacrificios y elevando diversas plegarias a sus dioses paganos. También los romanos dedicaban una festividad a Pomona, la diosa de las cosechas y los frutos, cuyo símbolo es una manzana -obsérvese que uno de los juegos tradicionales del Halloween es el juego de morder la manzana (bobbing for apples)-. Pero con anterioridad, ya los pueblos celtas de Irlanda, Gales, Escocia y norte de Francia, celebraban la festividad llamada Samhain. Samhain o La Samon era un festival que ocurría entre finales de octubre y principios de noviembre, un rito en que se celebraba el final de la temporada de las cosechas y el comienzo del invierno. Los druidas, auténticos sacerdotes o chamanes célticos, creían que en una determinada noche, la del 31 de octubre, las brujas gozaban de mayor vitalidad, a los propios druidas se les concedía el don de adivinar el futuro, los límites entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos desaparecían completamente, e incluso, que los fantasmas de los muertos venían del otro mundo a llevarse consigo a los vivos. Por eso, en la noche de Samhain los druidas preparaban enormes fogatas y hacían conjuros, intentando ahuyentar a los malos espíritus, y la gente dejaba dulces o comida a la puerta de sus casas, en la superstición de que los difuntos, a quienes las leyendas les atribuían la autoría de las más crueles atrocidades, se irían contentos y les dejarían en paz. En aquellas gentes, para las que cualquier hecho de la naturaleza era poco menos que profético, la noche de Samhain abría el largo y crudo invierno por el que vagaban perdidos los fantasmas de los muertos del último año en busca de cuerpos que poseer para transitar al otro mundo, hasta la llegada de la primavera cuando los días son más largos y las tinieblas menguan.

Cuando el Cristianismo llega a los pueblos célticos, la tradición del Samhain no desaparece, pese a los esfuerzos realizados por la Iglesia Católica para eliminar supersticiones paganas que pudieran entroncar con el satanismo o culto al diablo. Sin embargo la fiesta del Samhain sufre alguna transformación. En el calendario gregoriano, el 1 de noviembre pasó a ser el día de Todos los Santos; el Samhain, la víspera de Todos los Santos, pasó a denominarse All-hallows Eve y, actualmente, por contracción de la expresión, Halloween; y por su parte, el Día de los Todos los Difuntos o Día de Todas las Almas pasó a ser el 2 de noviembre. Las tres celebraciones juntas, “Eve of All Saints”, “Day of All Saints”, and “Day of All Souls”, se denominan en la tradición irlandesa Hallowmas.

A mediados del siglo XVIII, los emigrantes irlandeses empiezan a llegar a América. Con ellos llegan su cultura, su folclore, sus tradiciones, su Halloween... En un primer momento Halloween sufre una fuerte represión por parte de las autoridades de Nueva Inglaterra, de arraigada tradición luterana. Pero a finales del siglo XIX, los Estados Unidos reciben una nueva oleada de inmigrantes de origen céltico. La fiesta de Halloween, en América, se mezcla con otras creencias indias y en la secuela colonial, el Halloween incluye entre sus tradiciones el contar historias de fantasmas y la realización de travesuras, bromas o los bailes tradicionales. La gente comienza a confeccionar disfraces o trajes para Halloween.


Aunque existen varias versiones del relato, en casi todas ellas se cuenta que Jack era un astuto granjero que logró engañar al diablo dos veces y, usando un crucifijo, lo atrapó y le obligó a prometer que jamás se llevaría su alma. Cuando Jack murió no pudo ir al cielo, ya que había llevado una vida pecaminosa, pero tampoco podía entrar en el infierno debido a aquella artimaña del pasado. De este modo, Jack se vio sólo en la oscuridad, pero cogió una brasa que le había tirado el diablo y la introdujo en un nabo hueco. Dice la leyenda que, desde entonces, Jack el de la linterna (con su Jack-o'-Lantern, que es el nombre que le dan los anglosajones a las calabazas talladas) vaga eternamente en busca de un descanso que jamás podrá encontrar. A raíz de este cuento, era habitual en Escocia e Irlanda tallar la siniestra cara de Jack en nabos que se colocaban en las ventanas para indicar el camino a casa a los difuntos queridos y ahuyentar a los malos espíritus. Fueron los inmigrantes irlandeses que llegaron a Estados Unidos los que se dieron cuenta de que las calabazas, grandes, abundantes y sencillas de tallar, eran una materia prima mucho mejor para construir sus linternas.

Cuando los cientos de miles de inmigrantes irlandeses llegaron a los Estados Unidos a mediados del siglo XIX se encontraron que en su nueva tierra de acogida no se sembraban ‘nabos’, una hortaliza que era imprescindible para una de sus celebraciones: el  “All Hallows Eve” (Víspera de Todos los Santos) una antiquísima y tradicional fiesta de origen celta conocida como “Samhain” y en la que se evocaba a los fallecidos y se celebraba el final de las cosechas.
Para ello se realizaban unos rudimentarios farolillos utilizando nabos que se vaciaban y se encendía su interior como si de linternas se tratase y las cuales debían permanecer encendidas toda la noche, con el fin de procurar no hacer enfadar a los espíritus (cabe destacar que el pueblo celta era muy supersticioso y basaba muchas de sus historias y creencias en leyendas, dioses y difuntos, algo que se heredó en todas aquellas regiones que recibieron su influencia).
Al encontrarse los irlandeses que no disponían de nabos, y ante la imposibilidad de celebrar los primeros Halloween sin éstos hasta que pudieran tener una producción propia plantada por ellos, echaron mano de un producto de temporada y que se cosechaba ampliamente en todos los Estados Unidos: la calabaza.
Así fue como la calabaza se hizo un sitio en esta antiquísima celebración que mucho ha cambiado desde entonces, convirtiéndose en una fiesta totalmente lúdica.
Cabe destacar que la tradición también habla de un personaje imprescindible en la celebración de Halloween: “Jack el tacaño”, el cual portaba una calabaza hueca a la que se le añadía una vela y se utilizaba como linterna, de ahí su nombre: Jack-o’-lantern (linterna de Jack o Jack el de la linterna). Inicialmente, tal y como explica el cuento en el que está basado, esa linterna se realizaba con los mencionados nabos.

¡¡Feliz Halloween!!

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 Aunque existen varias versiones del relato, en casi todas ellas se cuenta que Jack era un astuto granjero que logró engañar al diablo dos veces y, usando un crucifijo, lo atrapó y le obligó a prometer que jamás se llevaría su alma. Cuando Jack murió no pudo ir al cielo, ya que había llevado una vida pecaminosa, pero tampoco podía entrar en el infierno debido a aquella artimaña del pasado. De este modo, Jack se vio sólo en la oscuridad, pero cogió una brasa que le había tirado el diablo y la introdujo en un nabo hueco. Dice la leyenda que, desde entonces, Jack el de la linterna (con su Jack-o'-Lantern, que es el nombre que le dan los anglosajones a las calabazas talladas) vaga eternamente en busca de un descanso que jamás podrá encontrar. A raíz de este cuento, era habitual en Escocia e Irlanda tallar la siniestra cara de Jack en nabos que se colocaban en las ventanas para indicar el camino a casa a los difuntos queridos y ahuyentar a los malos espíritus. Fueron los inmigrantes irlandeses que llegaron a Estados Unidos los que se dieron cuenta de que las calabazas, grandes, abundantes y sencillas de tallar, eran una materia prima mucho mejor para construir sus linternas.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2281518/0/calabaza/halloween/jack-o-lantern/#xtor=AD-15&xts=467263
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2281518/0/calabaza/halloween/jack-o-lantern/#xtor=AD-15&xts=467263Aunque existen varias versiones del relato, en casi todas ellas se cuenta que Jack era un astuto granjero que logró engañar al diablo dos veces y, usando un crucifijo, lo atrapó y le obligó a prometer que jamás se llevaría su alma. Cuando Jack murió no pudo ir al cielo, ya que había llevado una vida pecaminosa, pero tampoco podía entrar en el infierno debido a aquella artimaña del pasado. De este modo, Jack se vio sólo en la oscuridad, pero cogió una brasa que le había tirado el diablo y la introdujo en un nabo hueco. Dice la leyenda que, desde entonces, Jack el de la linterna (con su Jack-o'-Lantern, que es el nombre que le dan los anglosajones a las calabazas talladas) vaga eternamente en busca de un descanso que jamás podrá encontrar. A raíz de este cuento, era habitual en Escocia e Irlanda tallar la siniestra cara de Jack en nabos que se colocaban en las ventanas para indicar el camino a casa a los difuntos queridos y ahuyentar a los malos espíritus. Fueron los inmigrantes irlandeses que llegaron a Estados Unidos los que se dieron cuenta de que las calabazas, grandes, abundantes y sencillas de tallar, eran una materia prima mucho mejor para construir sus linternas.
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2281518/0/calabaza/halloween/jack-o-lantern/#xtor=AD-15&xts=467263Aunque existen varias versiones del relato, en casi todas ellas se cuenta que Jack era un astuto granjero que logró engañar al diablo dos veces y, usando un crucifijo, lo atrapó y le obligó a prometer que jamás se llevaría su alma. Cuando Jack murió no pudo ir al cielo, ya que había llevado una vida pecaminosa, pero tampoco podía entrar en el infierno debido a aquella artimaña del pasado. De este modo, Jack se vio sólo en la oscuridad, pero cogió una brasa que le había tirado el diablo y la introdujo en un nabo hueco. Dice la leyenda que, desde entonces, Jack el de la linterna (con su Jack-o'-Lantern, que es el nombre que le dan los anglosajones a las calabazas talladas) vaga eternamente en busca de un descanso que jamás podrá encontrar. A raíz de este cuento, era habitual en Escocia e Irlanda tallar la siniestra cara de Jack en nabos que se colocaban en las ventanas para indicar el camino a casa a los difuntos queridos y ahuyentar a los malos espíritus. Fueron los inmigrantes irlandeses que llegaron a Estados Unidos los que se dieron cuenta de que las calabazas, grandes, abundantes y sencillas de tallar, eran una materia prima mucho mejor para construir sus linternas.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2281518/0/calabaza/halloween/jack-o-lantern/#xtor=AD-15&xts=467263
 




domingo, 19 de octubre de 2014

Calendario revolucionario francés

    • El calendario republicano francés es un calendario propuesto durante la Revolución francesa y adoptado por la Convención Nacional Francesa, que lo empleó entre 1792 y 1806. El diseño intentaba adaptar el calendario al sistema decimal y eliminar del mismo las referencias religiosas; en él, el año comenzaba el 22 de septiembre, coincidiendo con el equinoccio de otoño.
  • MESES:
    • Los doce meses se agruparon por estaciones (así que tenemos cuatro grupos de tres meses) y todos los meses de un grupo riman, posible idea de d'Églantine para hacerlos más fáciles de recordar. Los meses eran: Otoño:
    • Vendémiaire (o Vendimiario, del latín vindemia)
    • Brumaire (o Brumario, del francés brume)
    • Frimaire (o Frimario, del francés frimas, escarcha)
    • Invierno:
    • Nivôse (o Nivoso, del latín nivosus;nevado)
    • Pluviôse (o Pluvioso, del latín pluviosus;lluvioso)
    • Ventôse (o Ventoso, del latín ventosus)
    • Primavera:
    • Germinal (del latín germen,semilla)
    • Floréal (del latín flos, ;flor)
    • Prairial (o Pradial, del francés prairie, pradera)
    • Verano:
    • Messidor (o Mesidor, del latín messis,cosecha)
    • Thermidor (o Termidor, del griego thermos, caliente)
    • Fructidor (del latín fructus, fruto)
  • 5. Años bisiestos
    • E l calendario de la Revolución Francesa no murió con los Jacobinos, pero estaba claro que no duraría mucho tiempo. No muchas personas se acostumbraron a él, y las ferias y mercados siguieron usando el calendario gregoriano. También se ha dicho que dificultaba el comercio con otros países. Y algunos dicen que el hecho de tener un día de fiesta cada diez días en lugar de cada domingo lo hizo impopular, un hecho que no es cierto. Las oficinas, escuelas, tiendas y tribunales estaban obligados a cerrar las tardes de los quintidis, aparte de los décadis. Así que había un día y medio libre cada diez días, una ligera mejora con respecto a tener un día libre cada siete. El calendario fue modificado en 1802, tras firmar Napoleón el Concordato de 1801, para reintroducir el domingo, exigencia de la Iglesia Católica. Y después fue abolido el 1 de enero de 1806. Fue usado brevemente de nuevo durante la Cuarentayochada (la revolución de 1848) y durante la Comuna de 1871, para finalmente desaparecer en el olvido, salvo por unos pocos entusiastas que han reconocido la gran idea que fue y sus grandes ventajas.
  • 6. Tiempo Decimal
    • Si los Jacobinos se tomaron la molestia de cambiar el calendario, está claro que no iba a mantener el sistema de tiempo tradicional, tan irregular. ¿24 horas al día, de 60 minutos cada una, y éstos a su vez con 60 segundos? En lugar de eso, se propuso un tiempo decimal más sencillo y racional. El día se dividió en 10 horas, de tal forma que la quinta hora era mediodía, y la décima (o cero) era medianoche. 
  • miércoles, 8 de octubre de 2014

    Día de la banderita

    Fiesta de la banderita (8 Octubre 2014)

    La denominada Fiesta de la Banderita comenzó a ser celebrada en España en los años cincuenta.
    La Fiesta de la banderita (denominado también Día de la banderita) fue un sistema de cuestación pública a favor de la Cruz Roja Española instaurada en España durante la época del Franquismo. Se celebra periódicamente en fechas cercanas al 8 de noviembre y se instalaba en las zonas más concurridas de las ciudades un conjunto de señoras postulantes en las denominadas "mesas petitorias". El objetivo era reacudar dinero a favor de la Cruz Roja poniendo una pegatina de papel cuadrada en la solapa de los donantes. Los postulantes generalmente iban a pie de calle y portaban huchas blancas con el logotipo. Se popularizó este día en una película española en 1956 titulada Las chicas de la Cruz Roja. Con menos concurrencia se dejó de celebrar periódicamente en los años noventa, volviendo a ser celebrada a comienzos del siglo XXI.
                                                                Las chicas de la cruz roja
    Historia
    La fiesta popularizada en el periodo de post-guerra es la continuación de la popular "Fiesta de la Flor" instaurada en el año 1937 en el bando nacional. La fiesta sustituye el donativo público a cambio de la flor, por una banderita de la cruz roja. Ambas eran colocadas por los postulantes en las solapas de los trajes de las personas que hacían donativos. Las mesas petitorias estaban regidas por damas de la aristocracia, mujeres populares, esposas de altos mandatarios. Los medios de información y propaganda recogían las escenas de postulación en los instantes en los que actores, deportistas, es decir personajes famosos, se acercaban a hacer donaciones. La fiesta fue muy popular en España las décadas cincuenta, sesenta y setenta. En 1975 gana un premio en Cannes el director José Luis Borau por un anuncio del "Día de la Banderita".


    lunes, 9 de junio de 2014

    Dos realidades sociales actuales



    LA SEQUÍA HA ACABADO CON LOS ANIMALES DEL CUERNO DE ÁFRICA.

    En Somalia, 1,5 millones de personas esperan ayuda.

    El Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha conseguido trasladar la ayuda humanitaria a ocho millones de personas en los países afectados por la peor sequía en 60 años en el Cuerno de África. El objetivo marcado desde el inicio de la crisis era asistir a 11,5 millones. 1,5 millones de personas esperan todavía a recibir la ayuda.
    "No tengo ganado. Vivimos de los alimentos que nos proporciona el Gobierno", lamenta Fatuma Ibrahim, madre de diez hijos, que vive en la comunidad de Moruro (Kenia). Acción contra el Hambre envió ayer este testimonio para mostrar el drama de las familias somalíes que habitan en Kenia y que tras dos años sin llover no pueden mantener su actividad de pastoreo. La familia de Ibrahim come sólo una vez a la semana una especie de gachas de harina de maíz.
    Por su parte, la FAO ha convocado una reunión de ministros de Agricultura el próximo 18 de agosto. Según los cálculos de este organismo dependiente de Naciones Unidas, la recuperación de la agricultura en la zona requiere una inversión de 103 millones de euros.
    La Unión Africana
    Además, en Mogadiscio, capital de Somalia, las tropas de la Unión Africana (UA) tratan de tomar el control tras la retirada el pasado fin de semana del ejército de los islamistas de Al Shabab, que estaban impidiendo la llegada de ayuda internacional a la zona.

    Viejos autobuses reconvertidos en duchas para 'homeless'

    San Francisco es una de las ciudades con más homeless de los EE UU. De los más de 633.000 ciudadanos del país más poderoso del mundo que viven en la calle —casi siempre porque no tienen otra posibilidad, aunque también hay personas que lo hacen por voluntad propia y razonada—, entre 7.000 y 10.000 han elegido esta ciudad, considerada con frecuencia la capital de los sin techo estadounidenses.
    ¿Qué motivos explican que la pequeña San Francisco (900.000 habitantes) tenga más homeless que Nueva York? Hablando en general, dos: los programas sociales del Ayuntamiento, que ofrecen desde pequeñas ayudas económicas hasta alojamiento en refugios, y la tolerancia casi genética de los vecinos hacia las formas de vida marginales.
    De la población de sin techo de San Francisco, la mitad se niega a aceptar alojamiento y opta por los rincones más escondidos para pasar la noche. Para esas personas la dignidad de lavarse y vivir aseadamente es casi nula. Sólo ocho establecimientos sociales de la ciudad tienen duchas públicas para los al menos 3.500 homeless que viven en la calle.

    La organización LavaMae —el nombre, dicen, viene del español "lávame"—, montada por "ciudadanos de a pie que creen que el acceso a una ducha y un cuarto de baño nunca debe ser un lujo", ha formulado una propuesta razonable: reconvertir autobuses retirados de servicio, en unidades sanitarias sobre ruedas que puedan recorrer la ciudad y ofrecer un lugar para el aseo personal a quienes están desposeídos de ese derecho primario. Cada autobús tendría un par de cabinas de duchas, otros dos aseos y una zona de vestuario.
    Los responsables municipales han anunciado que donarán cuatro vehículos y LavaMae ya ha recolectado 200.000 de los 340.000 dólares necesarios para el acondicionamiento de los vehículos. En marzo, anuncian, el primer autobús-ducha estará operando.

    -ACTIVIDADES.
    1º Título de ambas notícias.
    2º Explicación breve de ambos textos.
    3º Definición de los términos subrayados.
    4º Opinión personal de ambos textos.